Fabula del Caballo de Guerra

Un caballo muy viejo y desgastado, ya no era útil para la guerra, así que el dueño decidió enviarlo a una granja en vez de sacrificarlo.

En la granja había trabajo para él, transportar un remolque cargado de hierba. En su primer día de trabajo, se lamentó. Antes era un inigualable y afortunado corcel, ahora sólo un empleado más de una granja.

No soporta el hecho de haber perdido tan gran fortuna, el cambio de vida lo estaba volviendo loco, así que decidió hablar con el agricultor: — Disculpe señor agricultor, ¿será posible que alguien me ayude a realizar mis tareas, mientras usted me cepilla mi hermoso cabello y me da buenos masajes en mis músculos? Yo soy un caballo de guerra, no un buey de granja.

Riéndose el agricultor, solo contestó: — ¡Hooo!, amado corcel, te gusta soñar y recordar tus viejos tiempos heee. Ya te acostumbrarás con el tiempo a vivir tu presente.

Moraleja
Es muy común en los humanos sostener altibajos de fortuna. Siempre será mejor encarar el presente con sinceridad, que sentir dolor por la ausencia del pasado.

Si un día fuiste alguien con un cargo importante y hoy ya no lo tienes, no mendigues por ello. Los días son diferentes, el cuerpo cambia, las ideas mejoran. A veces se puede tener todo, y en ocasiones se pierde en un instante.