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" EL MAGO TOLITO ". Una Vivencia

       

Hoy llamamos o se llaman artistas a cualquiera que salga en la Tele, en YouTube o cualquier otro soporte social que haga cualquier cosa, que por nimia y grotesca que sea tiene una audiencia muchas veces incompresibles para la gente normal.

" EL MAGO TOLITO ". Una Vivencia

Cualquier tontería es válida para salir en los medios o publicitarse en ellos cuando no son las propias televisiones los que llevan a gente que,  ni fu… ni fa  como dicen en mi pueblo, pero que por escandalosa que sea , la Masa ferviente se hecha en sus brazos para consumir un rato ,para pasar un ratico......no sé cómo llamarlo.

Sin embargo y afortunadamente hay veces que te topas con contadores de anécdotas, de historias, de casos verídicos como dijo un día un reconocido humorista andaluz,  que te quedan anonadado, flipando, o simplemente con ese gustito a sabiduría de los que saben escribir y plasmar anécdotas e historias reales.

No es en si la historia .  Mas bien  como se cuenta y como se expresa el escritor para que esa misma historia escuchada o contada por otra persona no sea lo mismo, no sea igual y  te deje marcado ese halo de nostalgia  como es el caso de Paco Cañamero.  Hace poco encontré un artículo en el que comentaba una pequeña historia  con el título de  “ El mago Tolito ” de Salamanca . Y dice asi. …

 En los días azules de mi niñez , frecuentaba La Fuente de San Esteban el mago Tolito, a quien al final de su vida, el genio de Joaquín Sabina le dedicó una preciosa balada. 

Tolito  llamaba la atención, sobre todo, en aquella época gris todavía en la Salamanca rural, por su peculiar aspecto cansino , después de bregar durante tantos años encerrado en el laberinto de la vida, con su inconfundible tos agüardentosa, la voz ajada y una melena a lo Rafael Alberti que le daba cierto aire de viejo Poeta Trovador.

 

Llegaba a comienzos del otoño, ya entrado octubre y permanecía una temporada en la que aprovechaba para actuar en los modestos escenarios de los pueblos del contorno. Aunque esperado, su regreso anual era un acontecimiento en el que durante sus estancias las horas muertas, muy numerosas para un artista como él, alejado de la fama, las mataba en el bar acompañando a su soledad con su inseparable chato de vino ante la mirada del paisanaje, quien observaban al viejo mago desde el teso de la admiración, porque en el fondo todos sabían que su piel guardaba a un genio al que nunca le llegó su primavera artística para florecer.

En la Fuente se establecía en la fonda del señor Luis y desde allí se marchaba de función por los pueblos de la zona, sin decir nunca nada a nadie y con la única compañía de sus maletas de cartón, su paloma y sus barajas para emprender el camino de la estación con tiempo suficiente para hacer una larga parada en casa de Fili y tomarse un montón de vinos hasta que llegaba el tren.

Sus viajes solían ser a Villavieja o a Lumbrales a bordo del ferrobús de la entrañable línea del Duero.

Otras veces lo hacía en el correo y se dirigía a Santis, a Martín del Río, a Aldehuela de la Bóveda.

Sin embargo, para ir a Tamames, a Ledesma o a Vitigudino, donde no había tren, se buscaba la vida y casi siempre lo llevaban los transportistas del correo que acudían a por las sacas de la correspondencia a la estación y, poco antes, los había cautivado con algún juego de magia cuando sacaba las cartas del bolsillo de su ilusión.

Tolito era genial y mucho antes de que le cantara Sabina su balada ya formaba parte de esos personajes que nos cautivó en la infancia gracias a su humor natural cuando, a sugerencia de la chavalería, improvisaba una actuación en plena calle.

Porque su felicidad era ver sonreír a los demás y ahorcar al diablo de las penas tan lejos de los cómicos actuales que únicamente actúan por dinero, para defender, cual mercenario chaquetero el color de quien los subvenciona.

Y comenzaba con sus chistes y sus trucos de magia que, al igual que las parodias de Gila, aunque siempre fueran los mismos te descojonabas de la risa. Luego, cuando acababa siempre le decíamos “Tolito enséñanos el truco”. Y Tolito reía y con su voz ajada contestaba “no es truco es magia”.

Años después, cuando la parca ya comenzaba a coquetear con él, Tolito, el viejo trovador de la melena a lo Rafael Alberti, tuvo su momento de gloria cuando Joaquín Sabina, que iniciaba su leyenda de genio, le dedicó una hermosa balada recopilando su vida de caminante con las rosas de la fama manchadas por el polvo de los caminos.

Y a raíz de aquello a Tolito le llegó un torrente de popularidad que hasta TVE le dedicó un magnífico reportaje de ‘Vivir cada día’ para mostrar la vida de aquel hombre que nunca vio brotar la primavera del éxito y cada mañana se levantaba con la ilusión de ahorcar al diablo de las penas.

Entonces, cuando ya casi no podía con las llagas de su alma y el olvido de tantos años, todo el mundo se dio cuenta que Tolito era un artistazo, ya cuando su agenda ya no le quedaban hojas para apuntar nuevas fechas, ni comprendía porqué entonces era un genio cuando, como le cantó Sabina, pasó casi toda la vida marcada por la dureza y en la soledad de los humildes escenarios.

Esta mañana cuando en televisión volví a escuchar la bella balada, rememoré mis recuerdos del ayer, con aquel Tolito que frecuentaba La Fuente por los días dorados del otoño. Y desde allí organizaba sus particulares giras, entre chato y chato, antes de coger el añorado tren del Duero para ir a Lumbrales o Villavieja.

Aqui os dejo la letra del Disco Balada de TOLITO  de Joaquin Sabina  

Tolito tiene un dado y una paloma,
una tos y una copa llena de vino,
y unas ropas con polvo de los caminos,
caminos que jamás llevaban a Roma.
Mago de las barajas y la sonrisa,
malabarista errante de las plazuelas,
corazón que le sale por la camisa,
botas de andar sin prisa ni mediasuela.
Empieza la función, pongan atención,
el circo cabe en un asiento del vagón.
Empieza la función, pongan atención,
billete de segunda, próxima estación.
A no ser por el alma y por la melena,
de sus vecinos no se distinguiría.
Su oficio es retorcerle el cuello a la pena
y abrir una ventana a la fantasía.
Para dormir a pierna suelta le basta
con tener para vino, pan y tabaco.
Igual te rifa un peine que echa las cartas
y saca el rey de bastos de tu sobaco.
Si quieres verlo, ven, busca en el andén,
Tolito siempre está bajando de algún tren.
Si quieres verlo, ven, busca en el andén,
Tolito siempre está subiendo al primer tren.
Cada vez que se enceuntran dos caminantes,
se cuentan sus andanzas y sus querellas,
le cuelgan a la noche un interrogante
y llegan hasta el fondo de las botellas.
Luego, entre cuatro muros y dos escuetos
colchones, rescatados de la miseria,
se intercambian los trucos y los secretos
del arte de ir rodando de feria en feria.
“Ponnos dos copas más antes de cerrar,
morirse debe ser dejar de caminar.
Ponnos dos copas más antes de cerrar,
hoy bebo a tu salud, mañana Dios dirá.”

Título: Balada de Tolito
Año: 1985
Letra: Joaquín Sabina, Sánchez
Música: Joaquín Sabina y Pancho Varona
Disco: Juez y Parte (1985)

Enace a Youtube :  https://www.youtube.com/watch?v=HMs7YFf0xLo

 

 

Publicado el 13/6/2016 en Cuentos Populares

       

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